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TLACOLULA DE MATAMOROS, Oaxaca, 21 de junio de 2024.-La fuertemente cuestionada imagen de “la réplica” del señor de Tlacolula, se encuentra hoy con un avance de un 90% de acuerdo a su creador, el artista plástico Manuel Molina, quien continúa con los trabajos de finalización del nazareno.
Se trata de la imagen de Jesús crucificado que se exhibe en la entrada del templo de Santa María de la Asunción, en la parte derecha -junto a la pila bautismal-, que fue presentada por el párroco Saturnino Alejandro Hernández Herrera y diferentes grupos eclesiásticos como “la réplica del señor de Tlacolula”.
En entrevista con Ladrillo Comunicaciones, Manuel Molina, artista originario de Matías Romero, que realiza la escultura del Cristo, aclara que fue manejado erróneamente el concepto de su obra, ya que fue utilizado el término “replica”, que no corresponde en absoluto a lo que trata de plasmar en su obra.
Explicó que jamás buscó realizar una réplica y nunca contempló esa posibilidad, ya que resulta muy complicado realizar un trabajo de esa índole; para ello, señaló que se tendría que realizar un molde, lo cual sería el trabajo para alguien más y no para un artista.
Más allá de replicar una obra, la intención del artista es proyectar un Cristo más cercano a la gente, pero desde la perspectiva de alguien que ve por su pueblo; por ello, el tamaño en que fue trabajada la imagen, expone.
Sobre su experiencia, el maestro Molina, reveló que es un artista plástico y que lleva treinta años dedicados al arte, después de haber realizado estudios en la escuela de Bellas Artes de la ciudad de Cuernavaca, Morelos.
Su obra artística abarca la realización de esculturas en bronce, madera, piedra y metal; asimismo plasma su talento en pinturas utilizando técnica como el óleo y acuarela entre otros.
Sobre su participación en el proyecto, el artista recuerda que llegó a Tlacolula para concretaren un ambicioso proyecto en torno a la elaboración de una maramota monumental; sin embargo, al enterarse que el padre Saturnino buscaba quien tallara un Cristo, no dudó en levantar la mano para participar en tan gratificante actividad.
Al referirse al Cristo de la capilla barroca del siglo XVI, destacó que la técnica de la época al elaborar las imágenes, tendía a que los feligreses sintieran compasión, piedad, misericordia y lastima por el Cristo, por ello la expresión de dolor, de angustia, de zozobra que proyecta la imagen.
Detalló que, sin alejarse en ningún momento de la idea original, la intención de su obra es proyectar a un Cristo vivo, un Cristo humano, “con la fortaleza necesaria para auxiliar en las penas, sufrimientos, desconsuelos y angustias, a las que se enfrentan los fieles católicos, día a día” especificó.
“En mi propuesta, por principio de cuentas el Cristo tiene otra posición, su rostro no se encuentra con demasiada inclinación ya que la intención de mi obra es mostrar un cristo que trata de mirar más hacia la gente, más hacia su pueblo”, explicó.
Para ello, el maestro Molina seleccionó trabajar la imagen, a partir de un tronco de caoba (una sola pieza), material escogido por su maleabilidad, durabilidad y la falta de nudos, que permite el tallado de la imagen
En este contexto, especificó que la caoba es una madera que, por sus características, es mejor que el cedro en el tallado para la elaboración de esculturas, pero requiere la utilización de diversas herramientas.
La madera fina, derivada de un tronco unitario, fue trabajada durante siete meses previos a la celebración de la festividad del Cristo de la capilla en octubre de 2023, fecha en la que presentó su obra -inconclusa-.
Lo anterior motivó que el artista fuera blanco de críticas, debido a que los feligreses señalaban la falta de parecido al Cristo de la capilla barroca del siglo XVI; igualmente se puntualizaba que era una imagen falta de simetría, con rasgos burdos, toscos y rústicos, que no correspondían a los de una réplica.
Ahora, el estado seco de la madera le ha permitido trabajar sin que se dañe la figura del Cristo, ya son palpables detalles como los ojos, la nariz, las venas de los brazos, la simetría en los mismos y la mayor definición del abdomen y tórax.
En el tema de las piernas, aceptó que distan mucho de la del cristo de la capilla del siglo XVI, ya que están más robustas, considerando que Jesús solamente contaba con 33 años y estaba permanentemente realizando caminatas y anteriormente trabajos que implicaban actividad física, en general -afirma- era un hombre fuerte.
Relata que trabajó en la obra durante el mes de febrero pasado, posteriormente regresó en los primeros días de junio, para continuar con el avance y estimó que estará totalmente culminado, justo antes de que se realice la fiesta titular, que en este año tendrá lugar el 13 de octubre
Recalcó que, sin afán de argumentar falsas afirmaciones, en su momento la propia humedad de la madera no le permitió definir los rasgos, dada la premura del tiempo de entrega se venía encima
Detalló que, en la etapa actual, lo meticuloso del trabajo se debe a que es más complicado realizarlo en la postura final del cristo, ya que el trabajar en la definición con la imagen recostada, no permite ver lo que finalmente el feligrés estará observando.
En cuanto al hecho de que la cruz, no se encuentra tallada, refiere que así fue requerida por el padre Saturnino Alejandro; en este contexto, abundó que todos lo elemento fueron elaborados en caoba, lo cual hace que se incremente el peso de la imagen, dificultando su traslado en las procesiones y calendas.
Confió en que su obra trascienda a varias generaciones, “es un gusto enorme el elaborar al Cristo, ya que este trabajo implica gran espiritualidad, yo soy solo un instrumento que trata de hacer su trabajo lo mejor posible” concluyó.
Fotos: archivo LCC









